|







Rituales gratis


806 51 78 43
Precio por minuto 1,16€ desde la red fija, y 1,51 desde
operadoras de telefonía móvil,
SERVICIO SÓLO PARA MAYORES DE 18 AÑOS
|
Si tienes una línea 806, o una TIENDA ESOTÉRICA, o eres un profesional del
esoterismo y las ciencias ocultas, este espacio está reservado para
tu PUBLICIDAD, mándanos un e-mail a
publicidad@brujas.org
Información de las condiciones de contratación y
precios
<<ENTRA AQUÍ>> |
|
|
Tarot,
Videncia y Rituales, las 24 horas,
solo mayores 18 años
806 51 78 43
Aclaramos situaciones difíciles en el amor,
trabajo y futuro |
|
Una fuente tenebrosa y misteriosa
Ante ella se alargaba el camino, que serpenteaba buscando las
primeras casas de la aldea, su paso cansino la delataba
desfallecida, no en vano llevaba caminando por aquellas solitarias
veredas, desde el amanecer, con paso apurado y cargada con los
regalos para sus padres y hermanos pequeños, que la esperaban con
ansia, después de un año sin verla.
Luisa, aún recuerda sus meses en la ciudad,
sirviendo en casa de unos tíos suyos, adinerados y acomodados a una
vida, cosmopolita lejos de la recóndita aldea que les vio nacer. La
llamaron junto a ellos para que al tiempo que les "servía", no
supusiera una carga para sus padres, unos labriegos, que tenían
además de la joven y bella Luisa, cinco hijos más, a los que
alimentar, vestir y calzar, con las apreturas, de un trabajo de
agricultor, que sólo les servía para subsistir, sin mas lujos, ni
comodidades, por eso ella tenía prisa.
Aceleró el paso buscando el recodo, detrás del
Cerro de Los Olmos, a la vera del camino, sabía que había una
fuente, que manaba un agua fresca y cantarina, con un dornajo
adjunto para que pudieran beber los animales de carga, y una piedra
ya lisa que servía de banco a caminantes y arrieros, a sus oídos
llegaba ya el sonido de los hilillos del agua, cayendo sobre la
hiedra y el musgo que cubrían la roca.
Exhausta dejó su hatillo sobre el banco, y con las
manos en forma de cuenco, sorbió con deleite aquel líquido frío que
luchaba por escapar entre sus apretado dedos, y que llenaban su
boca, dejando una sensación de saciedad y descanso, que hacía que la
moza, no reparará en el movimiento de unas ramas, ni escuchará el
crujir de los tallos de las hierbas ante el avance de unos sigilosos
pasos.
Estaba humedeciendo su cuello, y el canalillo de
sus pechos, cuando su oído la alertó del ruido cercano, un sonido de
pasos de un ser humano, a la vez identificó un jadeo, una
respiración apurada, su instinto de protección animal, activó la
autodefensa, agachándose despacio cogió, su hatillo en una mano y en
la otra una piedra.
Atónita, espero paciente a que las ramas dejarán
ver al recién llegado, petrificada, sin mover un solo músculo espero
unos segundo interminables, hasta que de repente una mujer con una
tez pálida y aspecto desaliñado, pero que aparentaba unos cuarenta
años, se hizo presente, al ver a una mujer, sus pulmones soltaron
una expiración de alivio, al tiempo que la piedra, que pensaba
utilizar como arma, cayó de su mano, para ir rodando, a pararse
cerca de las arañada y cicatrizadas piernas, de la descuidada
señora.
-No temas moza, soy Luisa....¿y tú eres de por
aquí?... preguntó la pálida y esquelética mujer.
-Si señora, soy de la aldea, vengo de la ciudad a
visitar a mis padres y hermanos.
-Yo también...-dijo- la "aparecida"...pero me he
parado un momento a beber agua, que tenía mucha sed, y ahora me he
perdido, ya no hay camino ni se ve la aldea, y mi hatillo no lo
encuentro, solo recuerdo que me asusté al oír un ruido de pisadas...
CONTINUACIÓN...
DOS HATILLOS
Luisa miró siguiendo el
dedo índice que la desgarbada mujer, le indicaba y que no era otro
sino el lugar dónde ella misma había dejado su petate. Llena
de horror, comprobó que el bártulo ya no estaba en su mano, al
soltar la piedra no se había dado cuenta que también había soltado,
la tela que ataba las cuatro puntas del mismo, equipaje valioso para
ella que en su interior,
transportaba los regalos para sus padres hermanos, humildes
presentes que consistían en perfumes para
ella y su madre, y sobre todo unos pasteles y golosinas, para los
críos.
Creyendo que la recién llegada
le había sustraído el petate, se encaró enfurecida con ella, al
tiempo que
se volvía a agachar, para ayudar su mente y realzar su valor,
y dar mas energía y firmeza al elevado tono de su voz, con la
tácita amenaza de una piedra en su mano.
-Me da mi hatillo señora...-le
dijo-... con voz firme y levantando un poco su mano "empedrada".
-Yo no te he cogido nada, además tú no
serás la que oí detrás de esos arbustos, hace un
minuto, y ahora también falta mi
hatillo...y suelta esa piedra como ves, yo también tengo "una".
Luisa miró atónita hacia la figura,
tan marchita que tenía delante, y se horrorizó aún más al comprobar,
como la ropa echa harapos que tenía la recién llegada, eran una
copia auténtica de sus vestidura, pero con unos 30 años de uso.
Llena de horror buscó con la mirada el camino para echar a correr.
pero sólo veía maleza, hierbas crecidas, zarzas y arbustos que a
modo de garras la habían atrapado, a ella y a la extraña señora, que
encima se llamaba como ella, y también tenía una piedra como arma
arrojadiza, en su mano derecha.
Bruja, es una bruja...-pensó
la joven-llena de horror, y sintiéndose indefensa, ante la
desagradable mujer, cambió de táctica, y desterró la idea de
atacarla, al tiempo que reconocía mentalmente, su posición de fuerza
ante ella, dónde iba a luchar contra una bruja, ella una indefensa
muchacha que sólo quería continuar su camino.
No me haga daño, por favor...sé que usted es una "bruja", le
regalo mis cosas, pero déjeme,
déjeme marchar, se lo suplico.-Echándose al suelo y
llorando- Luisa se rindió.
Al caer de rodillas sobre el barro y
los canalillos de agua que cantarina, corría por el suelo
notó un olor fuerte, un aliento asqueroso, un hedor a sudor
repugnante, y unos pelos con varias mechas de canas sin lavar hacía
años, unos pelos acartonados, tiesos que parecían mas una "corona"
que una cabellera de mujer, su repugnancia la paralizó, y sintió la
necesidad de erguirse, para alejarse unos metros de la "bruja"...dejó de llorar, y abrió los ojos, para
aterrorizada volverlos a cerrar de manera instintiva, con la inútil
pretensión de evitar mirar de cerca aquel rostro, tan espantoso.
Era ella misma, se reconoció a si
misma, en aquella cara, en aquellos pelos tan pringosos, en aquella
piel seca y arrugada, en aquellos ojos verdes ahora tan
hundidos...era ella...soy yo con treinta años mas...pensó
para sí, no podía ser, sólo se había parado a beber agua, sólo había
escuchado aquellos pasos pisando la hierba, y ahora aparecía aquel
ser de otra dimensión", que se llamaba igual, que sentía igual
miedo, por la figura que tenía delante, y que también llevaba un
HATILLO.
-Bruja asquerosa me has
hechizado, -dijo la joven- al tiempo que se erguía del barrizal,
y comprobaba ahora con los ojos abiertos como lunas llenas, que la
"buena mujer", también hacía lo mismo.
Retrocedió unos pasos, no
importándole que las zarzas le arañaban la espalda, necesitaba
espacio, quería ganar un par de metros, para extender su brazo, su
mano aferró la piedra, para "sentirla", para animarse a si misma,
para que con la valentía de los animales acorralados, tener un
última oportunidad de defensa, lanzó con todas sus fuerzas la
piedra, hacia la cabeza de la mujer, que ahora se había retrasado
también la misma distancia, que ella había tomado para apedrearla.
Un fuerte dolor en el rostro, la
hizo sentir que algo duro y con fuerza había impactado en su frente,
un hilillo de un líquido viscoso le tapó la visión de un ojo, y sólo
pudo ver como su cuerpo, ya no se apoyaban en sus piernas, sino que
su cabeza se inclinaba hacia atrás, para dejarle ver con el ojo que
no tenia lleno de sangre, un cielo azul tan cristalino que los rayos
del Sol daban un fulgor color añil pálido, con jirones de
blanquecinas nubecillas arremolinadas en torno al Sol, un Sol que
ahora giraba, y cada vez brillaba más pero ahora solo con una luz
cegadora blanca, blanca radiante, blanca hasta el punto de hacerle
entrar en un apacible y agradable sueño.
Ahora notaba el suelo, pero ya
no estaba frío, ahora ya no veía, ahora sentía, el agua seguía
empapando la tierra, y las briznas de hierbas, parecían que solo
estaban allí para servirle de mullido lecho, su mente luchaba por
mandar órdenes a sus músculos, para que sus piernas corrieran, para
que sus brazos se movieran, pero ella estaba allí inmóvil a merced
de su conciencia, la cual le indicaba que había perdido el sentido,
y que sólo los último segundos de actividad cerebral, le hacían ser
consciente de que se moría.
Notó un dolor tan fuerte en la
cabeza, que la despertó, abrió los ojos, pero como se mareaba, los
volvió a cerrar, pero en esas milésimas de segundo, vio que estaba
en su cama, en su cuarto de la casa de sus padres, volvió a
verlo todo blanco, palpó y sintió el tacto de las sábanas, aspiró
con fuerza el olor a cama limpia, notaba el aroma de las margaritas
que estaban en el florero a su derecha en la mesita de noche....¡¡
ESTOY VIVA!!...¡¡ESTOY EN CASA!!...-pensó
llena de alivió, y se sintió plena de gozo porque estaba en un sitio
seguro.
-¿Estás mejor hija?...oír con
aquella dulzura de siempre la cariñosa voz de su madre, terminaron
por darle el mejor regalo de su vida, llena de felicidad y sonriendo
la miró, al tiempo que levantaba la mano, para acercar el rostro de
su madre, con la intención de besarla.
¿ Qué me ha pasado mamá?...-inquirió-al
tiempo que recobraba una postura mas erguida, con la ayuda de la
almohada.
¿ No sabemos, te recogió El tío
Honorio el arriero de Dos Encinas, dijo que te encontró en la Fuente
de Los Olmos, que estabas casi muerta, con una herida en la cabeza,
te montó en su mula, recogió los "dos hatillos", y te trajo dónde
nosotros.
¿Dos hatillooooossss?...-preguntó
alzando la voz, y buscando con la mirada llena de terror, los dos
objetos, que llenaban su recuerdo de horror, al tiempo que volvía a
sentir el pavor, que creía haber desterrado de su vida para siempre.
-Sí, si tus dos hatillos, los que
traías contigo....míralos ahí están...-siguió con la mirada aterrada
la dirección del dedo índice de su madre-...sintió que volvía a
desmayarse...solo abrió la boca, lleno sus pulmones de aire para tener
mas fuerza de voz, y un grito desgarrador se sintió en todo el valle, un
sonido sobrehumano que sólo pudo decir...
-NOOOOO...DOS HATILLOS NOOOOOOOOOOOOOO.
FIN.
Brujas.org volver al inicio
|